En su general, el portafolio es una carpeta o dossier que incluye muestras del trabajo y referencias a las actividades en general de un individuo. En este sentido, el portafolio no es otra cosa que un medio para conservar, de forma organizada y estructurada, aquellos documentos, relativos al propio trabajo, que uno considere más relevantes para que otras personas puedan conocerlo cabalmente.
El portafolio nace de los contextos profesionales de los que pronto pasa a la educación,
y en particular al contexto de la formación universitaria. Entendemos el portafolio del estudiante como la recopilación de todos los documentos significativos que dan cuenta del proceso de aprendizaje de cada uno así como de sus progresos. Se elabora con el objetivo de hacer patente, ante sí mismo y ante otros: evaluadores externos. aquello que se produce durante el proceso de aprendizaje. En este sentido, hacer patente significa aportar muestras o evidencias (que puedan verificarse) de lo que el estudiante en cuestión es capaz de hacer en distintos estadios de su proceso de aprendizaje. Es un procedimiento, no obstante, orientado no únicamente hacia el pasado (su función no se agota en el mero registro de lo que se ha hecho) sino que tiene una proyección hacia el futuro, por cuanto sirve de base para que el titular del portafolio se marque objetivos en relación con un cambio o mejora de las competencias en cuestión.
Las funciones específicas del portafolio son las siguientes:
1. Analizar el propio proceso de aprendizaje, a partir del análisis de todos los documentos que contiene el portafolio.
2. Reflexionar sobre las habilidades y los conocimientos que se van adquiriendo a lo largo del proceso a través de la recogida de las propias producciones.
3. Fomentar procesos autorreguladores a partir de la autoevaluación y de la reflexión sobre las propias evidencias.
4. Ayudar a establecer un diálogo sobre una misma base entre alumno y docente y
favorecer así una interacción simétrica en la entrevista-tutoría.
Para ello el portafolio deberá:
- Contener trabajos en los estadios iniciales de aprendizaje así como trabajos en estadios posteriores.
- Contener más de un documento para las distintas habilidades y subhabilidades
- Contener no sólo las versiones que se entregan al profesor sino también los distintos borradores.
- Contener parrillas de autoevaluación rellenadas por el mismo alumno y en las que se establezca un diálogo por escrito con el docente.
- Contener las preguntas-guía que servirán para el desarrollo de las tutorías
- Y finalmente, contener las reflexiones pertinentes en cada fase del proceso.
Bibliografía
Danielson, C. & Abrutyn, L. 1997. An Introduction to Using Portfolios in the Classroom. Esteve, O.; Arumí, M.; Cañada, Mª D. 2003. «Hacia la autonomía del aprendiz en la enseñanza de lenguas extranjeras en el ámbito universitario: el enfoque por tareas como puente de unión entre el aprendizaje en el aula y el trabajo en autoaprendizaje». BELLS Universidad de Barcelona. (publicación en internet), número 6. http://www.publicacions.ub.es/bells
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